![]() |
| Foto suministrada |
Dicen los afectados, que la salud mental está amenazada por esta clase
de ruido canino, que se suma a otros que producen las motocicletas arregladas
para que produzcan escapes con mayor fuerza del que traen de fábrica y por
último las bocinas o cornetas de los vehículos de carga.
Toda esta contaminación auditiva está lesionando el sistema mental (nervioso) de
las personas, con los consabidos resultados de las alteraciones nerviosas que
finalmente se pueden traducir en hechos desafortunados.
Afirman los querellantes, que en Villa Margarita se acabó la tranquilidad, cuando comenzaron a llegar familias que llevan perros que, NO son mascotas, sino caninos comunes no aptos para entornos de ciudad, porque son agresivos y excesivamente ruidosos por los ladridos ante cualquier circunstancias, lo que no hace una verdadera mascota de compañía.
Dicen que el colmo del excesivo ruido por ladridos de los caninos, es que
no solo incomodan a los residentes del conjunto, sino a muchos dueños de
apartamentos que se encuentran en conjuntos de la calle 200 colindantes con
Villa Margarita. Ese ruido canino tiene mayor incidencia en niños de corta edad,
ancianos y enfermos, muchos que han emigrado al sector en busca de
tranquilidad.
Los afectados buscan que las
autoridades pongan en practica los mandatos de la legislación entre ellos el código
nacional de policía, porque la libertad de tener perros llega hasta donde
comienza a afectar la tranquilidad de los vecinos.
También hicieron claridad que
en el sector hay muchas familias con mascotas caninos, pero nunca incomodan a nadie
porque son caninos formados para la convivencia urbana.
Advirtieron que según las leyes sobre el particular, los directivos de las juntas que administran los conjuntos son responsables de la tranquilidad del entorno, porque la ley los obliga a regular la convivencia, la salubridad y el uso de zonas comunes, so pena de enfrentar demandas civiles por daños. (Redacción bersoahoy.co)

No hay comentarios:
Publicar un comentario